Nota y fotos: Rodrigo Mold

Esta es la frase de una vecina del Barrio Belgrano Oeste, que en sus inicios estaba rodeado de grandes quintas donde se cultivaba la Alfalfa, plantas de acacia y también duraznos y ciruelas. Esta zona fue netamente un sector rural rodeado de pocas casonas, donde la vida se desarrollaba de manera tranquila. A partir del 2001 el avance de la traza de Avenida Pellegrini y la construcción de la Autopista Rosario-Córdoba dividieron al barrio (ver nota “El Lejano Oeste”). Ese mismo año plagado de conflictos motivaría a vecinos jubilados del barrio a crear un Centro de Jubilados llamado “Alas de Vivir”, entidad social que cumple un rol fundamental en la zona.

El dato curioso, en cuanto a la historia del barrio, lo obtuvimos en Alas de Vivir (Cochabamba 6673). La diversión y el lugar de encuentro y festejos de los vecinos era el día de los muertos, ¿Por qué?.
Porque el cementerio “La Piedad” fue el gran mito del barrio por su cercanía al lugar y porque la mayoría de los primeros pobladores trabajaban en el cementerio. La Piedad era el lugar que identificaba a los vecinos del barrio, donde se hacían los encuentros sociales y como dijo una vecina “era nuestro centro cultural”.

Cuando Los Entierros Eran Una Fiesta

Ana Mancinelli es una de las fundadoras y actuales encargadas del centro de jubilados “Alas de Vivir”, y fue quien nos atendió muy amablemente, para contarnos parte de la historia del barrio y de cómo se gestó esta entidad social, sin fines de lucro.

¿Cómo era o que recuerdos tiene del barrio?
Yo nací en el 40 y te puedo contar lo que viví desde mi infancia. Además de ser un lugar descampado, en sus inicios en el barrio tampoco había cloacas ni luz. Recuerdo que a la noche nos guiábamos por la luz de la luna y nos orientábamos por las zanjas. Únicamente cuando llovía nos daban plata para el tranvía y bueno… imaginate!, los chicos del barrio lo vivíamos como una fiesta.

¿La vida social del barrio, por donde se desarrollaba?
El gran día era el día de los muertos. En aquella fecha el barrio se vestía de fiesta. El Cementerio se transformaba en el Centro Cultural comenta Ana y Atilana, una vecina, agrega: era tal el festejo que se hacían comidas dentro del cementerio mismo, con decirte que colgaban los chorizos en las cruces mientras iban preparando el fuego y las parrillas. (carcajadas…)

¿Es decir que el día de los muertos e ir al cementerio para el barrio era motivo de festejos?
Totalmente, se alzaban carpas en el lugar donde luego todos comían. Era nuestra diversión, a veces con los chicos del barrio pasábamos todo el día jugando allí. Cuando se moría algún vecino iba todo el barrio al entierro.

Esto también tenía que ver con que la mayoría de los habitantes del barrio eran empleados del cementerio y frente a la Piedad se encuentra el cementerio Israelita. Espiar el rito del cementerio israelita era otra de las aventuras y diversión de los chicos.

Por aquellos años los “Cocheros” eran los personajes más llamativos de la zona. “La carroza fúnebre era grandísima llegaba remolcada por cuatro caballos y el cochero iba vestido de Levita y galera. Cuando había un velorio todo el mundo se iba a la Esquina de Provincias Unidas y Pellegrini para ver llegar la carroza, era el gran evento, era muy imponente y el cochero el gran personaje”, relata Ana.

Actualmente no sólo está en malas condiciones el cementerio, sino que además, se ha perdido toda esa tradición en el barrio.

De La Muerte A Las Alas De Vivir

En el sector Oeste se gestó sobre finales del 2001 un Centro de Jubilados, como tantas otras agrupaciones y/o asambleas barriales en aquellos años de convulsiones. Sin una identidad partidaria y sin un líder natural, la desaparición de estas agrupaciones era cuestión de poco tiempo, ya que la masa, ante la ausencia de un líder, se diluía. Aunque siempre hay una excepción.
“Alas de Vivir”, es un centro de jubilados que sobrevivió a todos estos conflictos, no obstante a los años, no sólo logro perdurar en el tiempo sino además crecer día a día, para ser hoy una de las asociaciones sociales más importante de Belgrano Oeste.

“Este centro de jubilados nace en la debacle del 2001 y por la necesidad de estar juntos. Un grupo de vecinos que ya estábamos todos jubilados y que además nos conocíamos de haber trabajado en la capilla del barrio, decidimos generar algo para el barrio y no quedarnos sólo en la protesta, por su puesto sin ninguna bandera partidaria”, relata Mancinelli.

¿Como fueron los inicios en aquellos años difíciles?
Comenzamos en un saloncito pequeño y al poco tiempo nos quedó chico. Realizábamos cenas, almuerzas, té, copetines y esto nos ayudo a reunirnos. Luego nos empezamos a relacionar con el PAMI, con el área de Gerontología y los distintos estamentos estatales. El lugar nos volvió a quedar chico, así que hablamos con el Club Juventud Provincias Unidas (El club nació en 1947, fue y es el único lugar de recreación con una gran infraestructura en esta zona) para que nos facilitara un sector del club en como dato. Entonces nos dieron un sector lindero a la institución que era una casa antigua que también pertenecía a Juventud Provincias Unidas. Nosotros la arreglamos y la acondicionamos toda, pero ahora también nos está quedando chico el lugar. Tenemos un contrato por tres años que dentro de poco debemos renovarlo, aunque la idea nuestra es tener nuestro espacio propio.

En la actualidad el centro de jubilados cuenta con 12 personas en la comisión y con  442 socios. Desarrolla, además, variadas actividades que van desde danza, gimnasia hasta un taller de la “Memoria” que tiene que ver con el progreso de la memoria en personas adultas mayores con problemas, además de actividades del Pami y programas médicos como podología, enfermería, nutricionismo, etc.

¿Cuáles son los proyectos al presente?
Actualmente estamos haciendo un proyecto en conjunto con el club (Juventud Provincias Unidas) que consta de actividades en conjunto, entre los adultos mayores y los chicos. Vamos a realizar una olimpíada donde se van a hacer juegos entre los viejos y los chicos.

¿Qué objetivo o finalidad tiene esta olimpíada?
La idea es tratar de alejar a los chicos un poco de los ciber y proponerles juegos de mayor creatividad, compartir juegos que los adultos mayores no sabemos jugar con los chicos y lograr un aprendizaje en conjunto a través del juego.

Alas de Vivir también está organizando un festival de cine en la Comedia, para adultos mayores que se va a realizar del 7 al 10 de mayo. Los vecinos deben votar aquella película que quieran volver a ver y la ganadora se emitirá en el teatro y cine La Comedia. Más allá de tener, en algunos casos la ayuda del estado municipal o provincial, vale decir que, todo lo logrado en sus 8 años fue gracias al esfuerzo y al trabajo de los jubilados del barrio.

¿Qué función y que objetivos persigue Alas de Vivir?
Nosotros tomamos el centro de jubilados con el fin de ser útiles a la comunidad. Sabemos que en los tiempos que corren los padres están cada vez más ocupados, entonces nosotros – los jubilados- que tenemos más tiempo tratamos de integrarlos con los abuelos para que vean que el abuelo no es un viejo que no sirve más.

Claro está que en los tiempos que corren los adultos mayores son más que útiles, se puede ver tanto en las actividades que hoy realizan los jubilados como en el cuidado permanente de sus nietos, debido a que los obstáculos económicos han generado largas jornadas laborales para ambos padres y el recurso, hoy, son los abuelos.
La mayoría de los vecinos del barrio Belgrano Oeste son adultos mayores, aquellos que años atrás vivían y desarrollaban sus encuentros sociales en un cementerio, hoy se suman a las “Alas de Vivir”. Sobre el mito de las fiestas en el cementerio hoy vuelan las alas de vivir. Una paradoja y a la vez un fiel reflejo de nuestros tiempos.

Anécdota Sobre Vecinos Vinculados A La Mafia

Acá donde está el Parque Oeste hoy, Roullon y Cerrito, vivía una familia de apellido Luciani. En verdad eran muy extraños, no se daban con nadie, eran muy cerrados. Recuerdo que cuando se hizo el Concilio Vaticano, que creo que fue allá por el ’39, todos los representantes de la iglesia pararon en esa casa, que dicho sea de paso este lugar tenía una estructura bien de película. En el centro de la casa había una fuente. La mayoría de las habitaciones eran de grandes dimensiones, la verdad era un lugar maravilloso. Eso ya nos había parecido raro. Cuando los habitantes se mueren, la casa quedó vacía y los vecinos invadieron la casa y la destruyeron íntegramente. Cuando sucede esto, dicen que encontraron muertos en el sótano y que se suponía que en ese lugar operaba parte de la mafia de Rosario, narra Ana.