A mediados del siglo XX la enseñanza musical iba de manera paralela a la educación en la mayoría de los casos. En el barrio “Talleres”-hoy Industrial-, lindero a refinería y paralelo a las vías del ferrocarril, la música dio origen a un establecimiento educativo, siendo la educación la partitura de un lenguaje mundial.
Un 15 de septiembre de 1929 un grupo de salesianos, siempre interesados por el arte, crean junto al Padre Federico Della Védoba dentro del Oratorio Domingo Savio, el Batallón de Exploradores de Don Bosco. El Maestro, así es como lo recuerdan, Pedro Beltrame formaría la banda musical con los exploradores cautivando a los jóvenes del barrio a formar sus filas con orgullo.
Para la década del ‘70 el batallón se disolvería para volver a reencontrarse, los mismos actores que iniciaron esta banda musical de amigos, en el año ‘97. Actualmente estos adultos mayores continúan tocando y viviendo su pasión, la música, como aquellos años de formación.
Que comience la música
En sus inicios el hecho de pertenecer a la banda musical del barrio sería una connotación importante en el desarrollo de cada uno de sus integrantes. La identificación marca aquí un símbolo de la época. Así mismo la banda tocó con éxito y dedicación hasta mediados de la década del ’70, momento en el cual se disuelve la base principal de la banda, tal vez producto del desgaste, tal vez presagiando momentos difíciles.
Nace el colegio Don Bosco
A la gran concurrencia del Oratorio Domingo Savio, ubicado en calle Don Bosco al 50, le hacía falta una extensión educativa formal en el aspecto institucional. Así fue que en el año 1968, sin reconocimiento oficial todavía, dividen con mamparas el salón de actos y comienzan a dar clases a los chicos del barrio, en su mayoría hijos de obreros. Su Directora Ana María F. De Taylor, fue la pionera del proyecto.
Luego de varios trámites y gestiones se oficializa la Escuela con grado por Promoción. La Resolución Nº 0313 del 16 de mayo de 1977 legaliza la institución y le asigna el número 232 con el nombre de “Santo Domingo Savio”. En junio del mismo año se coloca la piedra fundamental. De allí en más el colegio no ha parado de crecer y ha significado un gran progreso para el barrio “Talleres”, (los datos fueron suministrados por los Directivos del colegio).
Y la banda… siguió tocando
Ya sin Pedro Beltrame y sin la banda originaria los intentos de los exploradores de Don Bosco no generaron lo de años anteriores y si bien nunca dejaron de tocar la cosa ya no era lo de antes.
Pero la música es caprichosa y siempre tiende a unir mucho más que a dividir. Así fue que en algún momento todos volvieron, tal vez con más canas y menos pelo pero con las ganas y las expectativas intactas. Luego del hueco que dejó la banda y después de mucho tiempo resolvieron volver a reunirse para tocar a fines del ’97. Ese mismo año y como consecuencia del regreso deciden formar el “Círculo de ex Exploradores”.
“La historia real es así. En septiembre del 97, en el cumpleaños del batallón los actuales exploradores de ese momento nos convocan a nosotros a ese almuerzo. Significó un reencuentro muy concurrido y exitoso. Inmediatamente en octubre se hace otra convocatoria para recaudar fondos para un campamento. Allí tocan los chicos y nos invitan a participar a nosotros, y en ese almuerzo surge la idea de apoyar a los jóvenes. Estas reuniones abarcaron a varias generaciones, estaba desde Hugo Masciotta(uno de los mayores, tiene asistencia perfecta y dedicación full time, un ejemplo de entusiasmo) y Amadeo Escámpoli que tienen setenta y pico, hasta Carlos Codina que tiene 51. Todos ellos, me incluyo, en algún momento hemos tocado juntos”, relata José Chamorro trompetista de la banda.
Miguel Sartori en tuba y también integrante de la Tradicoinal Jazz Band de Rosario agregó: “Esto nos incentivó muchísimo, nos agarró a todos la locura de tocar y nos pusimos con toda, aquellos que no tenían el instrumento se lo compraron y se empezó a armar todo nuevamente. La época fuerte de la banda fue del ’65 al ’70, más o menos, y de aquella que se disolvió hoy estamos nuevamente tocando casi todos”.
Casi profesionales
-¿Cuál es la motivación personal, además de aquella reunión, que los llevó a querer volver a tocar?
Freire: Es por placer, para sacarnos un poco los problemas, la música tiene eso, te desconecta de todo y te da placer. Además nosotros nos conocíamos todos. Vos tené en cuenta que conocimos a la mayoría de nuestras mujeres acá. Este fue un lugar donde se formaron muchas familias.
Chamorro: Esto fue además un ejemplo de integración, porque había que comprar instrumentos y algunos podían y otros no. Entonces nos fuimos ayudando entre todos.
-¿Cómo se manejan para salir a tocar?
Sartori: O nos vienen a buscar o lo generamos nosotros. Por ejemplo hace dos meses fuimos a pedir permiso a la Municipalidad para tocar en el Monumento a la Bandera. Porque para tocar gratis, inclusive, en el monumento hay que pedir permiso, pagar estampillas, etc., etc. Por ejemplo haciendo estos trámites me crucé en el Distrito Centro, ex estación Rosario Central, un conocido, Mario Guione que estaba en cultura. Entonces intervino en todo esto y nos arregló para tocar un domingo en Corrientes y el río. Se ve que le gustó porque después nos llamó para tocar en el club Atalaya para el día del niño.
Una cuenta pendiente que teníamos nosotros era tocar en el geriátrico provincial que está en calle Ayolas. Cuando fuimos a hablar para tocar querían que fuéramos una vez por mes, lo cual es imposible. Si vos ensayas y no te expresas, no salis a tocar, te desmoralizas
Hugo Masciotta (Bombardino): Cuando estábamos ahí tocando era impresionante ver las caras de alegría, es más no querían que dejemos de tocar. Al mismo tiempo vimos todo lo que les hace falta.
Mario Badala (Baterista): Una vez nos invitó a tocar la banda de Victoria en aquella ciudad. Dentro del público había gente de Bernardo de Irigoyen y de Monje, nos escucharon y les gustó, entonces nos invitaron para ir a tocar. Cuando fuimos a Monje nos escuchó gente de Maciel y ahí mismo nos contrataron para tocar allí. Así funciona esto.
La banda es tan amplia como lo son los gustos y las exigencias de la gente. Pasan por el jazz, cantatas españolas, balses, clásicos actuales y las marchas como la de San Lorenzo que se transformó casi en el himno de la banda. Cuando suenan los primeros acordes de esa marcha musicalmente se anuncia el final del show y en determinado momento todos los integrantes se ponen de pie y la gente acompaña ese gesto de igual manera y aplaudiendo. Esto indudablemente genera un gran momento emotivo en el público y por su puesto en los propios integrantes. La banda cuenta con más de 110 partituras que se van adecuando en cada show.
“Nosotros tenemos un sonido particular que a la gente le agrada, no quiero decir que tocamos genial, pero lo que tocamos les llega. Nosotros vemos que muchas veces lloran, no sabemos muy bien porque, pero se emocionan”, agrega Chamorro.
Al principio al colegio le costó readaptar a la banda en sus instalaciones y hasta se dudaba de su continuidad. Hoy no solo es uno de los pilares en cuanto a su función de formación e incentivo para los alumnos, sino que además es parte de la vida institucional de la escuela. La banda pasó a ocupar un lugar que significa encuentro, motivación, respeto, dedicación e identificación con una institución que en cierto modo reivindica su historia. “Además la banda respeta a raja tabla la esencia de Beltrame, él decía que no tenía músicos de relleno, el que estaba en la banda era porque sabía tocar. Hacía hincapié en el equilibrio de los instrumentos y sonaba con fuerza, eso tenemos nosotros, sonamos”, argumenta Sartori.
-¿Qué significa la banda en sus vidas?
Sartori: para mi la banda es un cable a tierra, además del gusto por tocar.
Chamorro: La característica de esta banda es que es de un barrio y se formó con los chicos del barrio. Es como volver a encontrar un montón de sensaciones, de vivencias y amistad que hacen a nuestros afectos. Además es un lugar de descarga para nuestros problemas personales.
Actualmente la banda del Círculo de ex Exploradores, que lleva el nombre de su fundador Pedro Beltrame, está compuesta por 22 músicos y de apoco se van colando jóvenes contagiados por la sangre adulta. Además está la banda del batallón del colegio formada por niños.
Quien tuvo la grata experiencia de escuchar a este grupo de músicos apasionados puede percibir que en esa efusiva forma de tocar hay algo más que sonidos coordinados y es ese contagioso placer por la vida. Dando cuenta que el tiempo es una sensación y que para las pasiones no hay edad. La banda es un ejemplo para los jóvenes y tiene un saber adquirido sobre la vida, donde los sueños se despiertan cuando la pasión, la voluntad y la fuerza los zamarrean.

















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